¿Por qué creo que las Islas Feroe son un sitio estupendo para SER LIBERTO?

Hoy te quiero hablar de las Islas Feroe, un paraíso escondido entre Escocia, Noruega e Islandia. Un pequeño archipiélago, bañado por las frías aguas del Atlántico Norte, que por sus características creo que debe ser un sitio estupendo para SER LIBERTO.

Las Islas Feroe pertenecen al Reino de Dinamarca, aunque disfrutan de una amplia autonomía. Tienen una superficie de 1.393 km² y unos 50.000 habitantes, de los cuales cerca de 20.000 viven en la capital, Tórshavn. El resto, se reparte por los pequeños y encantadores pueblos costeros que salpican el paisaje de estas 18 islas montañosas y de un verde conmovedor.

Escribo este post tras pasar una semana recorriendo este increíble pequeño país; todavía impresionado por su naturaleza salvaje, su aire purísimo y su particular cultura, a caballo entre la tradición y la modernidad.

Me gustaría compartir contigo 5 razones por las que creo que las Islas Feroe son un sitio estupendo para SER LIBERTO:

1-Por su ritmo de vida pausado. Creo que, a menudo, no somos conscientes de hasta que punto el entorno influye en cómo nos tomamos la vida. En las Feroe parece que el tiempo se detenga o, por lo menos, que avance mucho más lento hasta tal punto que a pocas horas de llegar ya notas que caminas a otro ritmo o dejas que caiga la tarde mirando embelesado un paisaje o te tumbas en la hierba aprovechando los últimos rayos de sol.

2-Por saber aprovechar las pequeñas cosas de la vida. Parece que en las Feroe no haya nada que hacer. Muchas personas, de hecho, me preguntan si no nos hemos aburrido… ¡Para nada! Las Feroe son un escenario ideal para caminar, pensar, hablar, respirar. No he ido a las Feroe a desconectar sino justamente todo lo contrario, a reconectar conmigo mismo.

3-Por la sostenibilidad. He viajado muchísimo y he contemplado paisajes preciosos pero en ningún sitio como en las Feroe he observado tanta harmonía entre lo humano y lo natural. Creo que los feroeses sienten un gran respeto por su tierra. Sí, ya sé que el hecho de que no hayan renunciado a la pesca de ballenas es un tema conflictivo pero si te interesa te animo a leer un poco sobre ello para, al menos, tratar de entenderlo.

4-Porqué no te tienta constantemente a consumir. Fuera de la capital, en las Feroe casi no hay tiendas y en sus montes no hay ni una sola valla publicitaria. Paseando por esos pueblos sin un solo escaparate luminoso me di cuenta de hasta que punto nuestras ciudades son grandes centros comerciales donde nos bombardean constantemente con todo tipo de estímulos para obligarnos a consumir. ¡Qué descanso!

5-Por el minimalismo. Un poco ligado a lo anterior. Cuando hay abundancia, las cosas se valoran menos. Cuando hay que conducir varios kilómetros o desplazarse a otra isla para comprar un determinado producto, se valora más y uno se acostumbra a pasar con menos. En las Feroe todo es un poco minimal. Incluso la tienda de Gudrun & Gudrun, diseñadoras feroesas de fama internacional, parece la casita del cuento de Hansel y Gretel.

Te comparto, seguidamente, el plan de viaje que seguimos mi pareja y yo para pasar una semana en las Islas Feroe:

Día 1: Llegada y alrededores de Vagar
Curiosamente el aeropuerto de las Feroe no está cerca de la capital, ni siquiera está en la misma isla. Se encuentra en Vagar y, por ello, decidimos que empezaríamos a explorar el país por allí mismo. Como todo está cerca y las carreteras están en perfecto estado (¡cuidado con las ovejas porque invaden la calzada cuando les apetece!), en una tarde nos dio tiempo a visitar Sørvágur, Bour y Gásadalur, un pueblo con una vista preciosa sobre Tindhólmur y Mykines.

Puesta de sol desde Vagar.

Día 2: Streymoy y Eysturoy
Dejamos Vagar y conducimos hacia Streymoy y Eysturoy. Sí, digo conducimos porque las tres islas están unidas mediante unos modernos túneles submarinos. ¡Una pasada! En Streymoy merece la pena pasear por las tranquilas calles de Saksun, un pueblecito delicioso completamente rodeado por montañas escarpadas. Luego, pasamos a Eysturoy y recorrimos sus serpenteantes carreteras hacia Gjógv. Por el camino, paramos en Eiði, otro pueblo que merece la pena visitar.

Día 3: Seguimos hacia el norte
De Eysturoy a Bordoy. Nuestro destino era Klaksvík, la segunda ciudad más grande de las Islas Feroe ,a pesar de no llegar a los 5.000 habitantes. El paisaje del norte es, quizás, el más espectacular del país, con altas montañas con fuertes caídas al mar y pueblos minúsculos e igualmente encantadores. Imprescindible visitar Vidareidi, el pueblo más septentrional de las Islas Feroe, sentarse frente al mar, al lado de su pequeña iglesia pintada de blanco, y dejar que el tempo pase lentamente.

Iglesia de Vidareidi.

Días 4 y 5: Tórshavn y Kirkjubøur
Pusimos rumbo al sur, y nos dirigimos, ahora sí, a explorar la pequeña capital feroesa. Tórshavn es una apacible ciudad portuaria que merece la pena recorrer a pie y sin prisas. En la parte antigua de la ciudad se encuentran los pintorescos barrios de Tinganes y Uti á Reyni, llenos de pequeñas casas de todos los colores con techos cubiertos de hierba, al estilo tradicional. Dedicamos también un par de horas al Føroya Fornminnissavn, el Museo Nacional de las Islas Feroe y aprendimos un poco más sobre su historia, desde la era vikinga y la Edad Media hasta la actualidad.

La tarde-noche de nuestro quinto día en las Feroe nos aguardaba una de las experiencias gastronómicas más originales e intensas de nuestras vidas. Nos dirigimos hacia Kirkjubøur, otro minúsculo pueblo encantador, para cenar en el KOKS, el primer restaurante con estrella Michelin de las Islas Feroe. Capitaneado por el jovencísimo chef Poul Andrias Ziska, en el KOKS nos comimos literalmente las Feroe. Tal cual. El menú degustación es una sorprendente reinterpretación de la cocina tradicional feroesa e incluye algas, hierbas, pescado, marisco, cordero e incluso ¡corazón de ballena! Fascinante.

Puerto de Tórshavn.

Día 6: Isla de Mykines
¡La parte más salvaje del viaje! Mykines es una pequeña isla de poco más de 10 km² habitada por una docena de personas y miles de aves. La más famosa de las cuales es el frailecillo. Nos pasamos no se cuanto rato tumbados en la hierba observando un grupo de estás simpáticas aves, ¡a poco más de un metro de distancia!

Día 7: Vagar y regreso
Nuestra ruta por las Islas Feroe terminó en Vagar. Pasamos la última noche en un tranquilo hotel rodeado de prados de hierba y situado literalmente al lado del aeropuerto. ¡Tan al lado que muchos iban a pie a la terminal!

Finalmente, quiero darte también algunos consejos prácticos, por si tras leer este post, te están entrado ganas de ir a la Feroe:

¿CÓMO LLEGAR Y MOVERSE?
¡Es súper fácil! Las Islas Feroe disponen de un pequeño aeropuerto en Vágar desde el que opera Atlantic Airways, con vuelos directos desde Dinamarca, Inglaterra, Islanda y Noruega. ¡En verano hay incluso vuelo directo desde Barcelona! Personalmente, siempre compro mis vuelos a través de Skyscanner, un buscador de vuelos baratos que rastrea más de 1.000 aerolíneas y buscadores de vuelos en busca de gangas.

Moverse por las Feroe es igualmente sencillo. Si alquilas un coche puedes recorrer las islas a tu aire sin ningún problema. Las carreteras están en perfecto estado y los túneles submarinos son una pasada.

¿DÓNDE ALOJARSE?
Pues la verdad es que hay muy pocos hoteles y que la mayoría se encuentran en la capital. Si tienes pensado ir a las Feroe en verano mejor que reserves con mucha antelación o ya te veo durmiendo en el coche. Salvo la última noche, nosotros decidimos tirar de Airbnb y lo cierto es que nos alojamos en dos casas súper chulas.

¿DÓNDE COMER?
¡Buena pregunta! En las Islas Feroe, fuera de temporada, casi no hay ningún restaurante abierto. En serio, nada. O esa que si te alojas en un hotel, comes en el hotel, y si te alojas en una casa, pues pillas algo en el súper y cocinas. En la capital, por supuesto, hay cafés y restaurantes y, como te contaba más arriba, si te lo puedes permitir date un homenaje y regálate una cena en el KOKS (sin reserva ni lo intentes, claro).

PARA SABER MÁS:

Por cierto, las Islas Feroe son un destino tan alternativo que, por el momento, no existe ninguna guía turística en español. Sin embargo, te recomiendo el libro/revista monográfico que acaba de sacar Altaïr sobre este pequeño país, titulado Islas Feroe: Archipiélago secreto. Se trata de una publicación muy competa, con un montón de entrevistas y reportajes, algunos firmados por autores feroeses, que te descubrirán aspectos fascinantes de este paraíso secreto y de sus gentes.

Ya estoy echando de menos las Feroe.

¡QUIERO SER LIBERTO!

2 Comentarios
  1. Sandra Guerrero 2 meses

    Totalmente de acuerdo contigo en lo que dices de “a menudo, no somos conscientes de hasta que punto el entorno influye en cómo nos tomamos la vida.”, desde que me trasladé de la gran ciudad a la montaña mi calidad de vida ha mejorado notablemente. Las islas Feroe parecen un gran destino!

    • Autor
      Francesc Soler 2 meses

      ¡Gracias por tu comentario, Sandra! Totalmente de acuerdo. SER LIBERTO en una ciudad como Barcelona creo que es un reto mayúsculo. Por el ritmo frenético que sin quererlo nos imprime. Por el bombardeo constante de publicidad y otros estímulos que nos incitan a consumir… Y, cierto, las Feroe son un magnífico destino… ¡Pero no se lo digas a nadie! 🙂

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