¿Por qué me gusta tanto viajar?

Me gusta viajar porque me pone alerta. Me obliga a agudizar los sentidos. A ser más consciente de lo que ocurre a mi alrededor. Me hace sentir más vivo. Viajar es, sin duda, una de las mejores formas de aprender y también de aprenderse y no siempre resulta sencillo.

En este sentido, personalmente disfruto de todo lo que implica viajar incluso de aquellos aspectos que a priori podrían parecer engorrosos o desagradables: los nervios de los preparativos, dormir mal la noche antes de partir o la incertidumbre ante lo desconocido: ¿Me sentiré a gusto? ¿Dónde dormiré? ¿Con qué tipo de personas me cruzaré?

Sí, viajar a menudo produce eustrés: un tipo de estrés totalmente positivo que nos estimula, nos llena de energía y nos ayuda a enfrentarnos a los retos que el viaje nos irá planteando. En lugar de hacernos sentir impotentes o fracasados, el eustrés fomenta nuestra creatividad, aumenta nuestra iniciativa y nuestra capacidad de resolver los problemas. En una frase, el eustrés nos hace sentir llenos de vida aunque a veces cuando surgen dificultades, en el momento, ¡te cagarías en todo!

SER LIBERTO ES SER NÓMADA

Ser liberto es ser un poco nómada. O mucho. Es ser un poco de todas partes y sentir que el mundo en general es nuestro hogar. Cierto que la primera página de nuestro pasaporte nos dice a qué país pertenecemos (algo que no escogimos nosotros, por cierto). Mucho más interesantes, sin duda, son las siguientes páginas de ese documento: nos dicen a qué países hemos viajado. Lugares que ya nos pertenecen y a los que en cierto modo también pertenecemos porque así lo hemos escogido.

Por cierto que no entiendo porque hemos asumido que debemos estar siempre localizables estemos donde estemos y sea la hora que sea. Claro, quizás tu sobrino cumple diez años y tu, desde la cabañita perdida en la Patagonia que has alquilado para pasar el verano, estás obligado a hacerle like en la foto que su orgulloso padre (tu querido hermano) ha colgado en Instagram con el niño soplando las diez velas de la tarta. Y, por supuesto, necesitas leer urgentemente los ochenta y dos mensajes del chat que compartes en el WhatsApp con tus antiguos compañeros de la EGB. Por lo tanto, pides la contraseña del Wifi en el spa Ubud (Bali) donde acabas de dar un masaje relajante y entras al trapo en la discusión sobre qué restaurante vais a escoger para vuestra cena anual. ¿Qué deprimente, verdad?

EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO

Otra obsesión del turista es querer tenerlo todo controlado antes de empezar cualquier viaje. El turista al que no queremos parecernos no quiere sorpresas y más que ir a descubrir va a comprobar. Comprobar lo que ha visto de antemano por Internet, lo que ha leído en su guía o lo que su vecino del quinto le ha contado que hizo durante el mismo crucero el año anterior. Nuestro turista, sin duda, es a todas luces El hombre que sabía demasiado, tomando prestado el título de un película de Alfred Hitchcock con James Stewart y Doris Day que me encanta.

Si quieres ser liberto, deja que en tus viajes ocurran cosas. Imagina que estás en Estambul y descubres un café tranquilo y agradable a los pies de Torre Gálata. Entras y pides una taza de café turco, caliente y perfumado, y entablas conversación con la propietaria del local que te invita a un recital de poesía de Nâzim Hikmet ese mismo atardecer en su casa. ¡No te lo pienses dos veces! Olvida la visita al bazar de las especias que tenías prevista. De ahí no se va a mover. Busca una buena librería en la cercana Istiklal Caddesi y familiarízate con esta gran figura de las letras turcas del siglo XX, de la talla de Kavafis o Pasternak y disfruta de una velada única.

El mundo esta lleno de sitios maravillosos. Hay algunos que nos hechizan al instante. Cómo un flechazo. Otros requieren un poco más de tiempo para irse conociendo pero a menudo acaban siendo los más interesantes y acabamos por enamoramos perdidamente de ellos. En el fondo, como escribió Fernando Pessoa “Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos”.

¡QUIERO SER LIBERTO!

4 Comentarios
  1. Hola Francesc!! Nos ha gustado mucho la web, tiene muy buena pinta desde un inicio y la verdad que no conocíamos el significado de la palabra liberto y nos ha encantado como la has traslado al contexto actual y como debemos liberarnos del consumismo y el trabajo que no nos apasiona para ser más libres y felices. Respecto a este artículo nos ha gustado mucho, nosotros tenemos uno en el blog que responde a la pregunta ¿Por qué somos adictos a viajar?, donde al igual que vos, resumimos todo lo que el viaje hace por nosotros como nos agudiza los sentidos y nos hace sentir más vivos con un estrés positivo jaja. Un abrazo grande desde Bolivia y muchos éxitos con la web!

    • Autor
      Francesc Soler 3 meses

      Hola Gabriela & Yeyo. Gracias por vuestro mensaje. Me ha hecho mucha ilusión que hayáis encontrado puntos de encuentro y que compartamos una misma visión sobre viajar. Esta noche, con calma, voy a “bucear” un rato por vuestro blog. Seguro que me entran unas ganas locas de preparar ya nuevas aventuras y hacer maletas. ¡Saludos!

  2. Fran 1 mes

    Hola. Me encanta tu blog, el diseño, los colores, tu forma de escribir.
    He de confesar, que no soy “viajero” aunque viajaría a cualquier pais por trabajo…si amigo!!!!
    La “trampa social” que decia aquel filosofo, del que no recuerdo el nombre.
    Estudias, te casas, tienes hijos…bueno eso es lo que nos vendian antes, tengo 58 “tacos”, así que ya estoy “programado” desde hace muchos años.

    Eso sí….reconozco que me das mucha envidia de la sana.

    1000 abrazos desde la isla de los volcanes. Lanzarote

    • Autor

      ¡Muchas gracias por tu mensaje Fran! Te animo a que te hagas las “10 preguntas” que planteo en el post que he publicado hoy y me digas cómo se te queda el cuerpo después. Veo que coincides conmigo y ves que este modelo de vida que nos inculcan desde que tenemos uso de razón es, como mínimo, muy cuestionable… SER LIBERTO es decir ¡basta! Hay muchas formas de SER LIBERTO y no todos tenemos que aspirar a convertirnos en viajeros incansables. Por cierto, ¡muero de ganas por conocer las Canarias y, especialmente, Lanzarote! He viajado a casi 40 países y no conozco nuestras islas… Fatal, jejeje

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