#rutaliberto40: 10 días viajando por la Costa Este de los Estados Unidos

Hace a penas unas horas paseaba por las bulliciosas calles de Nueva York, última etapa de mi #rutaliberto40, el viaje con el que he celebrado mi 40 cumpleaños. Han sido 10 días intensos y maravillosos, viajando en coche por la Costa Este de los Estados Unidos. Lo he hecho acompañado de dos de mis mejores amigos, Xavi y Bea que, a pesar de no conocerse previamente entre ellos, han congeniado un montón.

Regreso de este periplo por la Costa Este de los Estados Unidos más convencido que nunca de que viajando es cuando me siento más vivo. Cuando siento que mejor estoy aprovechado la vida. Por lo visto y oído, por lo aprendido, por lo reído, por lo comido y bebido… Tengo todavía muy a flor de piel lo experimentado estos días y me viene a la memoria una frase de Henry Miller que reproduzco en SER LIBERTO: el libro que tu jefe no quiere que leas, para abrir el capítulo dedicado a viajar: “Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas”. ¿Lo compartes?

Escribo esta crónica para compartir contigo algunos de los momentos increíbles que he vivido durante el viaje y, ¿por qué no?, también para que te pueda servir de inspiración si te estás planteando hacer, tú también, una ruta por la Costa Este de los Estados Unidos. Por ello, también incluyo información práctica sobre los hoteles en los que me he alojado y algunos restaurantes chulos a los que merece la pena ir.

¿Empezamos?

 

1-Llegada a Newark (Nueva Jersey), un plátano y a la cama

Salimos de Barcelona en el vuelo de Norwegian (468,18 euros ida y vuelta, en turista y sin comidas) de las 18:25 y aterrizamos en el aeropuerto de Newark alrededor de las 21:00. Un poco groguis por el viaje y con el estómago vacío nos dirigimos al mostrador de Advantatge Car para recoger el coche que habíamos alquilado a través de Cars-scanner.com con la agradable sorpresa de que, a pesar de haber reservado un coche minúsculo para los estándares americanos, ¡nos adjudicaron un Chevrolet muy chulo!

Mi amigo Xavi y yo nos caíamos de sueño o sea que nos dirigimos directos al hotel (bueno, lo de directos es un decir porque entre que me familiarizaba con el coche y el GPS di algunas vueltas de más…).

El plan era pillar un hotel barato cerca de Newark para descansar bien y empezar la ruta a tope a la mañana siguiente. Y, ciertamente, el hotel reservado era barato y estaba cerca del aeropuerto, aunque estaba en un barrio de Nueva Jersey que, de noche, daba bastaaaante yuyu… No encontramos ni un triste restaurante abierto para cenar, total que después de dar tumbos por unas calles desiertas y poco recomendables, nos comimos una bolsa de nachos con una sala picante para dipear y unos plátanos que compramos en una gasolinera, y nos fuimos directos a dormir. Tengo que decir que las habitaciones del Red Carpet Inn – Newark Airport son más que correctas: camas enormes y cómodas, baño amplio y muy limpio, desayuno y parking incluido por 67$ la noche, en habitación doble. ¡Una ganga!

 

2-Ruta hacia el sur para visitar Washington DC

Para mi, que me encantan las películas americanas sobre política y periodismo situadas en la capital federal de los Estados Unidos y que soy súper fan de la serie House of Cards, llegar en coche a Washington DC y recorrer sus míticas calles fue uno de los muchos momentos especiales que ha tenido mi #rutaliberto40.

La Casa Blanca, rodeada de medidas de seguridad y de tulipanes rojos.

En la capital, tiramos la casa un poco por la ventana y nos alojamos en un 4 estrellas magnífico: el State Plaza Hotel, a 219$ la noche, en habitación doble deluxe (enorme, como un piso, y equipada incluso con cocina). Es un pastón, lo sé, pero es que además de ser un hotelazo, ¡se encuentra a un tiro de piedra de la Casa Blanca!

Tras el palizón de coche, nos apetecía un montón caminar y vaya si lo hicimos. De la Casa Blanca y a pleno sol bajamos al Mall y lo recorrimos hasta llegar a las escaleras del Capitolio. Luego, dimos media vuelta y nos encaminamos al Monumento a Thomas Jefferson, bordeamos el lago y acabamos nuestro periplo, al atardecer, en el Monumento a Lincoln.

Sobretodo en primavera, Washington DC es una ciudad agradable para pasear, con muchos árboles y jardines perfectamente cuidados.

 

3-Shenandoah National Park, Charlottesville y Orange

Tras una visita al Cementerio Nacional de Arlington (las guerras son una mierda, tenía que decirlo), abandonamos la capital federal y pusimos rumbo al sur. Está muy bien planificar los viajes pero siempre digo que hay que estar dispuestos a improvisar y cambiar de planes si la ocasión así lo precisa. Pues bien, esto es justamente lo que ocurrió en Virginia, en el tercer día de la #rutaliberto40. El plan era recorrer el Shenandoah National Park por la mítica carretera Skyline Drive que lo atraviesa por el centro y alojarnos en una cabaña rodeados de naturaleza verde y frondosa. Sin embargo, parecía que la primavera todavía no había llegado al parque y los árboles seguían sin hojas… ¡No nos apetecía para nada ese paisaje melancólico e invernal!

Aquí, con mi coche de alquiler, en medio de lo que esperaba que sería un bosque frondoso…

Total que decidimos cambiar de planes y seguir hasta Charlottesville. Debo admitir que me daba un poco de apuro visitar esta ciudad, después de que el año pasado se produjera un estallido de violencia en sus calles tras una marcha supremacista que acabó con un muerto. ¿El origen? La propuesta para retirar la estatua del General Robert E. Lee, quien luchó en la guerra civil americana en el bando de los Estados Confederados, favorables a la esclavitud. Que mal rollo, ¿verdad?

Sin embargo, Charlottesville me pareció una ciudad agradable, con un centro histórico lleno de tiendas, restaurantes y terrazas muy animado. ¡En el Commonwealth Restaurant & Skybar sirven un cóctel llamado Scarlett O’Hara delicioso!

Que te reciban con esta cartel en la entrada además de servir buenos cócteles, te reconcilia con la ciudad.

Tras el copeo de tarde, decidimos conducir un poco más y pasar la noche en Orange, un pequeño pueblo de menos de 5.000 habitantes, capital del condado homónimo. Merece mucho la pena cenar un buen steak en el Silk Mill Grille, un restaurante familiar típicamente americano y frecuentado por granjeros de la zona, situado en un viejo edificio industrial de ladrillo rojo.

 

4-26 vinos catados, resumen de un día fabuloso por las bodegas de Virginia

El cuarto día de mi #rutaliberto40 transcurrió literalmente entre copas (de vino, se entiende). Primero, visitamos Horton Cellars, en Gordonsville. Por solo 6$, te dan a escoger 10 vinos para catar de entre una larga lista de blancos, rosados, tintos y vinos de postre que te comenta con profesionalidad un personal jovencísimo y simpático. Me enamoré del Petit Manseng, un blanco seco y exuberante, con olor a piña colada, elaborado en la misma bodega Horton (me llevé una botella para casa).

De allí, nos fuimos a Barboursville Vineyards, quizás la bodega más impresionante de Virginia, donde pudimos catar 16 vinos más, creo que por unos 12$ y con copa de regalo.

Aquí, los vinos de postre catados. Dulces y golosos…

Para redondear el día, hicimos una visita a Montpelier, la casa histórica de James Madison, cuarto presidente de los Estados Unidos. Madison está considerado uno de los más influyentes “Padres fundadores de los Estados Unidos” por su contribución a la redacción de la constitución y a la Carta de Derechos. Sin embargo, Madison también era propietario de cientos de esclavos que trabajaban en su hacienda… En el sótano de la casa hay una exposición sobre Madison y la esclavitud que merece mucho la pena visitar y no olvidar. Me impacto mucho, la verdad.

James Madison’s Montpelier

 

5-Visita a la casa de George Washington y fiestón de pescado y marisco en Alexandria

Le pillamos gustillo a esto de visitar las casas de los padres fundadores y, en el quinto día de la #rutaliberto40, nos dirigimos a Mount Vernon, la preciosa mansión de George Washington levantada a orillas del Potomac. La casa está bien pero, sobretodo, merece la pena visitar el museo dedicado al primer presidente de los Estados Unidos, toda una lección de historia. También es de visita obligada el Slave Memorial, levantado en recuerdo a los cientos de esclavos que trabajaron en la hacienda.

La casa museo de George Washington.

De allí, nos fuimos a Alexandria, una apacible ciudad de poco más de 100.000 habitantes, poblada por muchos funcionarios del gobierno federal, que trabajan en la vecina Washington. Las calles adoquinadas de su centro histórico, lleno de elegantes edificios de ladrillo rojo, atestiguan su pasado colonial. En los bajos de la mayoría de ellos hay buenos restaurantes que sirven comida hasta las tantas (al menos en fin de semana).

Nosotros comimos en el Vola’s Dockside Grill, un animado restaurante a orillas del Potomac: calamares en salsa picante, mejillones a la marinera y unas gambas deliciosas. ¡Un festín, vaya!

¡Qué buenas estaban las gambas!

¡Ah! Y, por la noche, copeo en el cigar lounge del Two Ninenteen, jazz en directo entre humo de habano.

 

6-Rumbo al norte, ¡bye bye Virginia!

Nos pasamos prácticamente todo el sexto día en la carretera puesto que debíamos recoger a mi amiga Bea al JFK y seguir la #rutaliberto40 hacia el norte. Mi amiga llegó cansada del viaje y nosotros también estábamos para el arrastre después de tanto coche o sea que decidimos hacer un alto en el camino y pasar una noche en una buena cama, en el Hilton Stamford Hotel de la ciudad homónima, en el estado de Connecticut. El precio por noche en habitación doble nos salió por 118$.

 

7-Hacia el apacible pueblo de playa de Provincetown, pasando por Providence

Providence es la capital y la ciudad más grande de Rhode Island y una de las primeras ciudades en ser fundadas en Estados Unidos. Como es pequeña se puede recorrer a pie aunque está lleao de cuestas empinadas, tipo San Francisco, que pusieron a prueba nuestras piernas. Lo mejor de Providence es, sin lugar a dudas, su barrio histórico y universitario, lleno de mansiones de la época colonial, algunas construidas en el siglo XVIII. Merece la pena pasear, sin prisa, por el elegante Benefit Street, una calle que parece detenida en el tiempo. Pero no te engañes, Providence no es, para nada, una ciudad carca ni anclada en el pasado. ¡Esta llena de jóvenes universitarios y en sus calles se respira libertad y alegría!

Para tener una buena vista, en Providence, hay que subir una buena cuesta…

Tras visitar Providence, pusimos rumbo a Provincetown, un pueblo de menos de 3.000 habitantes, ubicado en la mismísima punta de Cape Cod, la llamada costa bohemia americana, en Massachusetts. Sus calles están llenas de banderas del arcoíris, restaurantes especializados en lobster rolls, galerías de arte y puestos de souvenirs marineros. Se trata de una población alegre, creativa y 100% gayfriendly, que además cuenta con algunas de las mejores playas de la zona.

La calle principal de Provincetown está llena de restaurantes, galerías de arte, tiendas de souvenirs marineros…

Sin embargo, nuestra llegada a la encantadora Provincetown fue más bien digna de una novela de misterio… Era de noche, llovía a cántaros, las calles estaban desiertas y el hotel… Uf, el hotel… Imagínatelo medio vacío, situado frente al mar, a las afueras de la ciudad… Un cartel, en la entrada, avisaba que todavía estaban reparando los desperfectos causados por las tormentas del invierno… It’s a ghost night, me dijo otra huésped recién llegada.

¿Parece o no el escenario de una novela de Agatha Christie?

Por suerte, a la mañana siguiente, amainó la tormenta y salió el sol y, a plena luz de día, el hotel no tenía nada de tenebroso, todo lo contrario. Dispone de unas habitaciones espaciosas y luminosas, con acceso directo a la playa (la arena llega hasta su fachada posterior) e imagino que en verano debe estar a petar de turistas. Por si te interesa, es el Provincetown Inn, a 69$ la noche en habitación doble (supongo que estaba tirado de precio porque era temporada baja y el hotel no estaba al 100%).

 

8-Newport, mansiones de veraneo del pijerío americano

El octavo día de nuestra ruta, nos despedimos (con pena) de Provincetown y pusimos, de nuevo, rumbo al sur para visitar otra pequeña localidad costera, Newport, famosa por ser destino vacacional de buena parte del pijerío americano que tiene allí sus mansiones de veraneo. Mucha terracita frente al mar, restaurante caro y tienda de ropa marinera… Merece mucho la pena recorrer el Cliff Walk. Se trata de un caminito de 5,6 km que bordea la bahía de Easton y el océano junto a unos impresionantes acantilados. Sin embargo, lo mejor no son las vistas marítimas, sino la de las partes traseras de grandes mansiones con cuidados jardines.

En Newport te sientes casi de la familia Kennedy…

 

9 y 10- Dos días a tope en Nueva York, destino final de la #rutaliberto40

La traca final. Decidí acabar mi periplo por la Costa Este de los Estados Unidos por todo lo alto, pasando un par de días en Nueva York. Como hacía más de 15 años que no pisaba la Gran Manzana, decidí revisitar algunos de sus principales atractivos: la locura de Times Square, la vista nocturna del Empire State Building, el lujo de Tiffany, la luz de Grand Central Terminal o el sosiego de Central Park… Si tienes previsto visitar la ciudad te recomiendo el moderno y juvenil Pod Hotel Times Square, en el east side de Manhattan. 232$ por noche, en una habitación doble chulísima pero minúscula (es lo que tiene alojarse en el centro del mundo).

¡NYC desde la planta 86 del Empire!

10 días, 9 hoteles, 2.500 kilómetros recorridos y, sobretodo, un montón de fantásticas experiencias vividas y compartidas que ya forman parte de mi patrimonio viajero.

Espero que te haya gustado la crónica de mi #rutaliberto40 y que te inspire para planear tus próximos viajes. Yo, evidentemente, ya estoy pensando en los míos… ¡Qué ganas de volver a hacer la maleta!

 

CONSEJO LIBERTO: compra tus entradas para monumentos, museos y otras atracciones antes de salir de casa

Cuando estás viajando no hay nada peor que perder el tiempo esperando. Por ejemplo, haciendo colas delante de las taquillas de los monumentos, museos y otras atracciones que queremos visitar. La cola para subir al Empire es de traca… Para evitarlo, te recomiendo que incluyas la compra de tus entradas en los preparativos de tus próximos viajes. Igual que compras vuelos, reservas hoteles o alquilas coche, te aconsejo que te acostumbres, también, a sacar las entradas antes de salir de viaje.

Tiqets es una plataforma innovadora que te puede ser muy útil a la hora de encontrar, comprar y usar entradas para museos, espectáculos y atracciones. Y todo, ¡en unos pocos clics! Además, te ahorras el engorro de tener que imprimir las entradas porque te las puedes descargar directamente al móvil. En su web encontrarás un montón de propuestas interesantes para las principales ciudades de todo el mundo.

Como ves, hay un montón de propuestas interesantes y con muchas ventajas.

Por ejemplo, en Estados Unidos, además de Nueva York, hay propuestas de ocio y cultura para un montón de ciudades: Atlanta, Baltimore, Boston, Camden, Charleston, Chicago, Dallas, Healy, Honolulu, Kahului, Key West, Las Vegas, Lewiston, Los Ángeles, Miami, Myrtle Beach, Nashville, Nueva Orleans, Niagara Falls, Orlando, Palm Springs, Filadelfia, Phoenix, San Agustín, San Antonio, San Diego, San Francisco, Santa Cruz, Savannah, Seattle, Tampa, Washington D.C., Williamsburg.

 

 

 

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