Lo mejor y lo peor de los 42 países a los que he viajado (hasta ahora)

“Me gusta viajar porque me pone alerta. Me obliga a agudizar los sentidos. A ser más consciente de lo que ocurre a mi alrededor. Me hace sentir más vivo. Viajar es, sin duda, una de las mejores formas de aprender y también de aprenderse, aunque no siempre resulte sencillo.”

Hace unos meses publiqué un post titulado ¿Por qué me gusta tanto viajar? que empezaba de este modo.

Hoy, quiero volver a hablarte de mi pasión viajera y lo voy a hacer repasando lo que más me gustó y lo que menos de los más de 40 países donde, hasta el momento, he tenido la suerte de poner los pies.

Esta lista de lo mejor y lo peor no pretende ser exhaustiva ni mucho menos objetiva. No tengo más pretensión que compartir contigo las impresiones que me causaron como viajero cada uno de estos destinos.

 

EUROPA

Francia

Lo mejor: Lo tiene casi todo: cultura, buenos vinos y champán, museos espectaculares, moda, grandes monumentos, glamour…

Lo peor: No sorprende. Hemos leído tanto y visto tantas películas, sobretodo sobre París, que más que ir a descubrir, vamos a verificar que existe.

París (Francia), hace más de una década.

 

Andorra

Lo mejor: La naturaleza y espléndidos paisajes de este diminuto país pirenaico.

Lo peor: Su faceta comercial que eclipsa el resto, ¡es como si todo el país fuera un supermercado!

 

Italia

Lo mejor: Su inigualable patrimonio (arqueológico, artístico, gastronómico…). Roma, Florencia, Venecia… ¡Aunque, quizás, me quede con Nápoles!

Lo peor: ¡Que igual que me gusta a mi, gusta a millones de personas de todo el mundo!

 

Ciudad del Vaticano

Lo mejor: Todo lo que hace único en el mundo este pequeño país anclado en el pasado, divino y decadente.

Lo peor: Que la Capilla Sixtina parezca el andén de una estación de metro en hora punta.

 

Grecia

Lo mejor: Una maravillosa puesta de sol desde la Colina Filopapo, al sureste de la Acrópolis de Atenas.

Lo peor: ¡Los miles de turistas que, en realidad, llenan las playas de las Cícladas y que curiosamente nunca aparecen en las idílicas fotos que todo el mundo cuelga en Instagram!

 

Portugal

Lo mejor: La autenticidad y el ritmo lento y soñoliento (a velocidad de tranvía) de Lisboa.

Lo peor: ¡Que está siguiendo los pasos de Barcelona y se está convirtiendo en una ciudad llena de turistas!

 

Bélgica

Lo mejor: Si la felicidad está en las pequeñas cosas, en Bélgica puedes ser feliz. No tiene una Torre Eiffel ni la mejor gastronomía del mundo pero tiene ciudades con encanto y un chocolate delicioso.

Lo peor: El tiempo. ¡Yo necesito sol!

 

Reino Unido

Lo mejor: Londres es, para mi, la actual capital del mundo. Me fascina como los londinenses saben mezclar lo más moderno con lo más tradicional, lo más británico con lo más cosmopolita.

Lo peor: Los precios. ¡Es una ciudad para ricos!

 

Irlanda

Lo mejor: El carácter de los irlandeses (hayan tomado o no un par de pintas).

Lo peor: El tiempo es durillo, ¿eh?

Tras pasar frío en el campo, una buena pinta o dos o tres… en un pub acogedor de Dublín (Irlanda).

 

Alemania

Lo mejor: Sigue siendo un país muy alemán. Quiero decir que no parece hecho para gustar a los turistas. Por esta razón, los viajeros nos sentimos tan a gusto en Berlín pero también en Múnich o Hamburgo.

Lo peor: ¡El Glühwein bávaro! Aunque haga mucho frío, no consigo que me entre.

 

Austria

Lo mejor: La majestuosidad imperial y el recuerdo de esa Europa que ya no existe y que tan bien describió Stefan Zweig.

Lo peor: Que sus ciudades no tengan un lado un poco más gamberro. ¡Todo es demasiado cuqui!

 

Suiza

Lo mejor: Todo funciona con la precisión de un reloj… ¡suizo!

Lo peor: Los precios. ¡En España compro un lote de buenos vinos por lo que allí me cuesta una botella pasable en cualquier restaurante!

 

Holanda

Lo mejor: Como han sabido hacer de Ámsterdam una ciudad moderna sin arrasar su pasado. Las mismas calles, los mismos bares que hace dos siglos, e incluso las mismas iglesias, aunque algunas hayan sido reconvertidas a discotecas.

Lo peor: Un mediterráneo hecha de menos una gastronomía un poco más variada.

 

Hungría

Lo mejor: Quizás porque fui en invierno, recuerdo las deliciosas tardes de relax en los baños termales de Budapest.

Lo peor: ¡Dormí en una pensión horrorosa!

 

República Checa

Lo mejor: El antiguo cementerio judío de Praga, que tuve la suerte de visitar casi en solitario, bajo una capa de nieve que lo hacía aún más conmovedor.

Lo peor: Que igual que yo, se ve que miles de turistas decidieron visitar la capital checa ese mismo fin de semana…

 

Suecia

Lo mejor: Pasear sin prisas ni destino por las calles de Estocolmo, la capital. En invierno, ¡bien abrigado!

Lo peor: Los días son cortos, en invierno me refiero, y a media tarde el país se encierra en sus casas.

En invierno, en Estocolmo (Suecia) hay que aprovechar las horas de sol. Bueno lo de sol, es un decir…

Dinamarca

Lo mejor: Pensar que, en cualquier momento, te cruzarás con Birgitte Nyborg yendo en bici hacia Palacio de Christiansborg.

Lo peor: A Copenhague quizás le falte un poco de vidilla… ¡Aunque siempre nos quedará la ciudad libre de Christiania!

 

Islas Feroe

Lo mejor: La rara mezcla de naturaleza salvaje y país nórdico avanzando que te permite pasar de islita a islita por unos cómodos túneles submarinos, aunque en algunas no vivan más de un puñado de personas.

Lo peor: No hay cultura gastronómica. Hay pocos restaurantes pero, eso sí, uno tiene estrella Michelín.

 

Islandia

Lo mejor: Unos paisajes duros y salvajes que te recuerdan que la Tierra está viva: volcanes, géiseres… ¡Todo parece tan puro!

Lo peor: La sopa de langosta o el frailecillo ahumado son exquisitos pero los precios están por las nubes.

Una belleza mineral (Islandia).

 

Finlandia

Lo mejor: Hacer quilómetros y quilómetros por unas carreteras solitarias entre bosques frondosos y alojarse en cabañitas de madera, con sauna incluida, cerca de lagos de ensueño.

Lo peor: ¡Leer demasiada novela negra ambientada en esos paisajes y tener pesadillas!

 

Rusia

Lo mejor: Poder visitar los grandes escenarios de la historia contemporánea. La Plaza Roja y, en especial, el mausoleo de Lenin… ¡Menuda impresión!

Lo peor: No conseguí sentirme como en casa en Rusia (ni en Moscú ni en San Petersburgo) y eso que casi lo logro en cualquier parte del mundo…

 

Turquía

Lo mejor: Callejear por la fascinante Estambul que tan bien describe Pamuk, dejar caer la tarde fumando en narguile y bebiendo café un aromático turco a la salida del hammam.

Lo peor: Que el gran bazar se acabe convirtiendo en un gran mercado de productos de imitación made in China.

 

AMÉRICA

Canadá

Lo mejor: Montreal, una ciudad más para ser vivida que para ser vista. No hay grandes museos, ni grandes monumentos de visita obligada pero está llena de cafés, locales de música en directo, buenos restaurantes… Y, sobretodo, ¡se respira muy buen rollo!

Lo peor: No se me ocurre…

 

Estados Unidos

Lo mejor: ¡Vivir en una película o muchas por unos días! NYC, San Francisco… ¡Y no digamos, Los Ángeles!

Lo peor: No haberme atrevido a descubrir, por ahora, lo que hay entre las dos costas.

¡Qué emoción cruzar el Golden Gate de San Francisco!

 

México

Lo mejor: ¡La comidaaaaaaa!

Lo peor: En Monterrey tuve una cierta sensación de inseguridad. Vale que tenía 22 años y fui solo…

 

Argentina

Lo mejor: La autenticidad de los cafés destartalados de Buenos Aires, la encantadora desolación del paisaje en la Patagonia y, por supuesto, ¡el espectacular asado o la parrillada acompañados de un par de botellas de malbec!

Lo peor: Todo va un poco sobre la marcha…

En el Calafate (Argentina), cerca del Perito Moreno, hace ya algunos años…

Brasil

Lo mejor: Puse los pies en Brasil pero a penas para contemplar la impresionante belleza de Iguazú.

Lo peor: El pescado del amazonas que cené… ¡Parecía porexpan!

 

Colombia

Lo mejor: La calidez y simpatía de sus gentes. La riqueza de sus contrastes: el calor caribeño de Cartagena, la cada vez más cosmopolita Bogotá o el encanto de la apacible Barichara.

Lo peor: ¡Un tráfico insoportable y una manera de conducir endiablada!

 

ASIA

India

Lo mejor: La intensidad de los olores, colores y sabores.

Lo peor: El caos de sus grandes urbes (paliado tras unos días de descanso en Goa).

 

Tailandia

Lo mejor: La simpatía de los tailandeses, sus masajes y su comida.

Lo peor: Las olas de turistas horteras en busca de playa, alcohol barato y fiesta ininterrumpida.

Sí, fue una turistada pero también una gran experiencia, cerca de Chang Mai (Tailandia). Ojalá cada vez haya más santuarios donde se respete a estos maravillosos animales y no se les maltrate.

 

Birmania

Lo mejor: Un patrimonio que hace diez años todavía no era muy conocido como la impresionante ciudad antigua de Bagan, el mágico lago Inle o el Puente U Bein de Amarapura.

Lo peor: Hace 10 años, moverse por Birmania no era fácil y los trayectos en tren eran eternos…

 

Bali

Lo mejor: La paz que se respira en Ubud, una puesta de sol desde la playa, alojarse en una solitaria cabaña en medio del bosque.

Lo peor: En muchos sitios solo se sirve el vino que ellos mismos elaboran… Pero bueno, como te lo sirven tan orgullosos, casi te parece bueno.

En una cabaña perdida en medio del bosque, en el interior de Bali, casi como si al lado estuviera la laguna Walden.

Hong Kong

Lo mejor: La locura de una ciudad en la que puedes tomarte una sopa de serpiente en un tenderete a pie de calle y, después, subir a la planta 14 de un edificio para cantar hasta las tantas en un karaoke.

Lo peor: ¡El agobio de tanta gente, tanto coche y tanto edificio en tan poco espacio!

 

Corea del Sur

Lo mejor: La paz y sosiego que te da alojarte en un hanok a pesar de estar en medio de una de las ciudades más modernas y estresantes del mundo.

Lo peor: Que la Guerra de Corea destruyó prácticamente todo su patrimonio arquitectónico.

 

Israel

Lo mejor: El país es Jerusalén y Tel Aviv, dos ciudades que nada tienen que ver y de las que volví enamorado.

Lo peor: Pasear por Hebrón y comprobar, en primera persona, que por muy santa que sea es una tierra llena de dolor.

Celebrando la vida, en las playas de Tel Aviv (Israel).

 

Jordania

Lo mejor: Recorrer el estrecho cañón de Al Siq y ver aparecer ante tus ojos, de repente, Petra en todo su esplendor.

Lo peor: Una vez más, la masificación turística.

En Jordania. Ver aparecer Petra entre las rocas, una experiencia que no olvidaré jamás.

 

Irán

Lo mejor: Poder experimentar una paz casi mística en las solitarias viejas mezquitas de Yazd, a las puertas del desierto, pasarse una tarde en el fastuoso bazar de Isfahán admirando las preciosas alfombras sin que ningún vendedor te atosigue o caer rendido a los encantos de Persépolis.

Lo peor: Ira a Shiraz, la antigua “ciudad del vino y las mujeres” y no poder probar ni una gota de vino… ¡cómo en todo Irán, claro!

La paz de las antiguas mezquitas de Irán.

Omán

Lo mejor: Descubrir la elegancia, nobleza y hospitalidad de la cultura árabe en un país que el turismo de masas todavía no ha conquistado y ajeno a la megalomanía de otros países vecinos a los que el petróleo se les ha subido a la cabeza.

Lo peor: La exclusividad tiene un precio…

 

Kuwait

Lo mejor: El aire acondicionado de los grandes hoteles, ¡olvídate de salir a pasear!

Lo peor: Quizás porque tenían la guerra a escasos kilómetros, me pareció un país triste.

 

ÁFRICA

Suráfrica

Lo mejor: La belleza de los paisajes, la simpatía de sus ciudadanos, una buena copa de pinotage y el precario equilibrio (precario, pero equilibrio al fin y al cabo) que, por ahora, les permite convivir a pesar de las enormes diferencias.

Lo peor: La obsesión, supongo que justificada, de las clases acomodadas por la seguridad.

Barbacoa en Soweto (Suráfrica).

 

Botsuana

Lo mejor: La elegancia con que se mueve un leopardo a pocos metros de ti, el color rojo de la tierra de Tara, perdón, de Botsuana, o la mezcla de ruidos salvajes e inquietantes que te acompaña toda la noche, a orillas del Limpopo.

Lo peor: El palizón de horas por carreteras de tierra… ¡Salvaje, salvaje!

 

Marruecos

Lo mejor: Pasar horas charlando en el tejado de uno de los elegantes riads en la ciudad vieja de Marrakech.

Lo peor: Tener que estar quitándose literalmente de encima todo el día a vendedores de cualquier cosa y supuestos guías de cualquier sitio.

 

OCEANÍA

¡Pendiente!

 

¿Por qué no me canso de viajar?

Porque me pasa lo mismo que con los libros. Cuanto más leo, más ganas me entran de leer. En primer lugar, porque lo disfruto y, en segundo lugar, porque cada lectura es una invitación a nuevas lecturas. ¡Cuanto más leo más siento que me queda tanto por leer!

Igual con los viajes. Cuando regreso de uno ya tengo un montón de ideas para preparar otros tantos. ¡Hay tanto que ver! El mundo, no se agota nunca. Italia daría para viajar toda una vida, lo mismo que Estados Unidos o Indonesia. Es cierto que la masificación turística es un coñazo y que la globalización hace que las grandes ciudades vayan pareciéndose cada vez más pero viajar sigue siendo maravilloso, quizás porque es lo más parecido a vivir…

Son muchos los autores que han escrito sobre el hecho de viajar a lo largo de la historia. Me gustaría acabar este post compartiendo contigo tres citas de escritores célebres que, personalmente, creo que captan muy bien la esencia de viajar.

Nuestras maletas maltrechas estaban apiladas en la acera nuevamente; teníamos mucho por recorrer. Pero no importaba, el camino es la vida.”

Jack Kerouac

 

“Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas.”

Henry Miller

 

“No todos los que deambulan están perdidos.”

J. R. R. Tolkien

 

CONSEJOS PRÁCTICOS PARA VIAJAR POR EL MUNDO

Para terminar quiero hacerte algunas recomendaciones que quizás te puedan ser de ayuda para preparar tus próximos viajes.

COMPRA DE VUELOS

Personalmente, siempre los compro a través de Skyscanner, un motor de búsqueda global que compara vuelos de más de 1.000 aerolíneas, hoteles y alquiler de automóviles. En mayo, por ejemplo, me voy a NYC por menos de 418 euros (ida y vuelta, seguro de cancelación y maletas incluídas). Si le das al enlace y compras un vuelo, los de Skyscanner me van a agradecer que les haya mencionado en este artículo con una pequeña comisión. ¿Es lo justo, no? Los libertos nos las tenemos que ingeniar para sacar unos eurillos de donde sea. Eso sí, siendo totalmente trasparentes. Por eso te lo cuento 🙂

ALOJAMIENTO

Es un clásico pero yo siempre reservo a través de Booking. Creo que tiene una oferta amplia y es fácil de gestionar.

LA GUÍA DEL MUNDO

Si te siguen flipando las guías en papel y, como yo, te gusta subrayarlas, guardar entre sus páginas las tarjetas que te van dando durante el viaje… te aconsejo que te compres la guía El Mundo de Lonely Planet con toooooodos los países. ¿Te atreverías a pasar sus páginas sin mirar y escoger una al azar e irte de viaje allí? ¡Vamos valiente!

EL EQUIPAJE PERFECTO

Bueno, para terminar, como ya sabes que los libertos vamos ligeros de equipaje, te quiero recomendar un post que publiqué hace unos meses: 5 utensilios multiusos que te permitirán viajar ligero de equipaje. Desde la clásica navaja suiza a un adaptador enchufe de viaje universal… ¡Todo lo que no puede faltar en tu equipaje!

 

4 Comentarios
  1. Berenice 5 meses

    Hello Francesc,

    Me encanta leer cómo cada quien tiene una opinión para cada lugar que visita. Basada en recuerdos y vivencias particulares del viaje.

    Es un hecho que cada quien lo vemos con ojos distintos, y eso, es lo que más me gusta de compartir con viajeros. Muy buen post, llegue hasta el final y se me hizo corto (algo normal en mi, con lecturas de viajes, siempre quiero más).

    Otra cosa que me gustó mucho es la atención que le pones al vino en los lugares que pisas. Bravo. !

    Me inspiraste hacer algo parecido con cada región vinícola que visitó. Lo difícil será para mí, encontrar “lo peor” jeje

    Y permíteme compartir en tu lista un país de mis favoritos. Aúnque contigo coincidí mucho con Montreal y Turquía, además me inspiraste à visitar otros.

    América
    Perú
    Lo mejor: La gastronomía, de las mejores del mundo. Los impactantes Andes, la energía de la cuidad sagrada de Machupichu, el té de coca, la cultura Inca.
    Lo peor: Los altos precios del tren de Machupichu y en general en el Cuzco por estar en una maravilla del mundo.

    Me despido y mando un abrazo.
    Deseo a todos que este 2018, nos traiga muchos viajes.

    • Autor
      Francesc Soler 5 meses

      ¡Mil gracias por tu comentario!Cierto, que un país tenga buenos vinos es un valor añadido (California, Sudáfrica, Argentina, Italia, Francia…). Tengo Perú súper pendiente y será mi próximo viaje por el la América Latina seguro. Por ahora, en el horizonte tengo un viaje a los Estados Unidos en mayo que me hace mucha ilusión. Ya iré contando. ¡Abrazos y buenos vinos!

  2. Pau 5 meses

    Francesc,

    Estoy en ese momento de mi vida, a dos años de llegar a los 50, en el que tengo claro que quiero disfrutar de la vida y que el trabajo sólo es un medio y nunca el fin, agradezco estas opiniones suscintas sobre lo mejor y peor de los países.
    Me quedan muchos para llegar a los 42 que has visitado, pero estoy en ello. Y como tú, Oceanía está pendiente, espero que no por mucho tiempo.

    Salut des de Mallorca!!

    • Autor
      Francesc Soler 5 meses

      Moltes gràcies Pau!

      Estoy totalmente de acuerdo, tenemos que poner el Trabajo en su sitio y evitar que nos acabe absorbiendo todo nuestro tiempo y energías. Es decir, nuestra VIDA porque no tenemos otra.

      Estos 42 países visitados, las experiencias, momentos especiales, lecturas preparatorias y los recuerdos que atesoro son mi mayor posesión y, sinceramente, el dinero mejor invertido de mi vida.

      Oceanía… Es tentador, ¿verdad? Hasta ahora se me resiste porque creo que es un viaje que, por lo menos, merece disponer de un mes para poder descubrir con calma países, culturas… ¡Todo llegará!

      Abraçada libertooo

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