¡Ojo! Pasarse el día viendo Netflix y comiendo Häagen Dazs no es ser liberto

Imagina: estamos a febrero (bueno, esto no te lo imagines porque, de hecho, estamos a febrero), hace frío (lo mismo) y te acaban de dar la tarde libre (aquí ya le empiezas a ponerle un poco de imaginación). ¿Qué planazo se te ocurre para aprovechar estas horas de libertad? Quizás tumbarte en su sofá, taparte con una mantita suave y caliente, tragarte 2 o 3 capítulos de tu serie favorita y, aunque estemos en invierno, zamparte un tarro de medio kilo de Häagen Dazs (macadamia nut brittle).

¿Voy bien encaminado?

Perfecto, un rato de sofá+serie+helado puede estar bien para una tarde de perreo. Ahora, imagina que te lo consigues montar súper bien para tener no una sino todas las tardes libres. Mola, ¿eh? Pues, venga, ¿qué planazo se te ocurre para disfrutarlas?

….

No te oigo.

¿Cómo? ¿Es posible que lo único que se te ocurra sea pasarte una tarde tras otra viendo series y comiendo helado?

¡Houston, tenemos un problema!

 

SER UN FRACASO COMO LIBERTO, TU PEOR PESADILLA

Clarence Odbody, el ángel de ¡Qué bello es vivir!

Sé lo que te da miedo. Temes dar el paso y no ser capaz de ser feliz como liberto o ser un calamidad de liberto. Tú, que has alimentado durante años la ilusión de emprender un viaje en solitario por Asia, que proyectas retomar la escritura de esa novela que empezaste hace dos veranos y que te has propuesto cuidar mucho más tu alimentación ahora que tendrás tiempo de comer sin prisas, mira en lo que te has convertido…

Me voy a poner un poco en plan Clarence Odbody, el ángel de la guardia de George Bailey (James Stewart) en “¡Qué bello es vivir!” para mostrarte tu vida como liberto fracasado:

Mírate, te has levantado pasadas las 11h y te has instalado en el sofá donde permanecerás haciendo la fotosíntesis mientras te tragas cuatro capítulos de CSI que ya has visto.

Para comer, te terminas la media pizza que dejaste abandonada encima de la mesa ayer por la noche y no te quitas el pijama hasta media tarde porque has quedado con tus antiguos colegas de trabajo para tomar unas cañas en el bar de la esquina. Cuando te preguntan por los preparativos de tu viaje asiático, les dices que estás pensando en aplazarlo un par de meses más y que tampoco has retomado la escritura de tu novela porque no te inspiras. Sí, tienen razón, has engordado cinco quilos porque sigues comiendo la misma mierda pero como ahora tienes más tiempo zampas el doble.

¡Espera! Me olvidaba de un detalle importante: Estás prácticamente arruinado porque dejaste tu trabajo y te pasas las tardes comprando por Internet productos tan imprescindibles como una fondue para seis personas o una faja reductora, en lugar de prestar servicios como asesor financiero online, tal y como tenías previsto.

¿Qué mal rollo, verdad? Bueno, le he puesto mucha salsa. Quizás demasiada… En cualquier caso mi intención no es desanimarte sino todo lo contrario. Quiero que tomes plena conciencia de que, para ser liberto, hay que comprometerse a fondo con uno mismo.

 

¿POR QUÉ NOS PASA ESTO?

Siempre que me preguntan en qué consiste ser liberto yo contesto que en trabajar menos y vivir más y lo más curioso es que la mayoría de personas creen que lo de trabajar menos es complicado mientras que lo de vivir más está chupado.

Creo que es justo lo contrario.

Muchas personas están tan desentrenadas que se han olvidado de lo que significa VIVIR, llevar una vida plena e ilusionante.

¿No crees que ha llegado el momento de cambiar de lema?

No las culpo. Cuando llevas 10-15 años trabajando como un burro y disponiendo a lo sumo de un par de horas libres para ti cada noche (durante las cuales, además, estás hecho polvo y te caes de sueño), lo único que se te ocurre para distraerte un rato es tirar de Netflix y, si te quieres dar un homenaje, pues también de Häagen-Dazs.

Si es tu caso, tranquilo. No pretendo juzgarte, ni mucho menos. A todos nos gustan las series y hay algunas realmente buenas pero estarás de acuerdo conmigo en que, cuando las series ocupan prácticamente todo el tiempo libre, (y las conversaciones con pareja y amigos) es que algo no va bien.

Para muestra un botón, desde que se abonaron a Netflix hay personas de mi entorno que reconocen haber dejado de:

 

Leer (“no recuerdo la última vez que abrí un libro, con Juego de Tronos, The Walking Dead y Black Mirror no tengo tiempo para nada más”)

Ir al cine (“se está mejor en casa, además la creatividad se ha trasladado a las series”)

Ir al teatro (“es muy caro”)

Hablar (“papi mira su serie en el portátil y mami la suya en el iPad, en casa no se oye ni una mosca”)

Pasear (“nos hemos ido de finde a una casa rural, pero por la noche nos hemos puesto un par de capítulos de Stranger Things para no quedarnos atrás”)

Foll… (¡uy! a ver si me censuran)

 

¡CONVIERTE TU VIDA EN UNA OBRA DE ARTE!        

Sé que es una expresión un poco gastada pero creo que define a la perfección el principal reto que supone ser liberto. ¡Qué mejor que, dentro de unos años, mires atrás y pienses “ole yo” que vida me he pegado, cuanta gente interesante he conocido, cuantas experiencias únicas he vivido, que rincones tan maravillosos he visto!

En vivir más tengo un máster 🙂

Pues bien, este es uno de los aspectos que abordamos en las mentorías liberto porque vivir más es también un aprendizaje. Mi servicio de mentoría liberto consiste en una serie de sesiones 1-1 a través de Skype en las que, poco a poco, trabajamos conjuntamente (hablando y también a través de hojas de trabajo) todos los aspectos que implica este proceso de reinvención personal y profesional.

Si quieres que te cuente cómo puedo ayudarte, escríbeme a info(@)serliberto.com.

Y, un consejo:

¡No esperes a acabar la temporada de tu serie preferida para empezar a ser liberto!

¡QUIERO SER LIBERTO!

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