¿Por qué no le tengo miedo a la crisis de los 40?

Sí, acabo de cumplir los 40 y no, no me preocupa en absoluto la llamada midlife crisis o crisis de los 40. En seguida te voy a contar porqué, pero antes me gustaría apuntar algunas consideraciones sobre el concepto crisis de los 40. Parece que empezó a usarse en los 60, concretamente para referirse al declive creativo que se ve que experimentaban muchos artistas al acercase a esta edad. Sin embargo, en la década de los 80, el concepto se puso de moda y, desde entonces, parece que hombres y mujeres estén condenados al desánimo cuando soplan las 40 velas de sus respectivas tartas de cumpleaños.

¿Por qué?

Buenos, nuestras vidas experimentan unos cambios innegables cuando nos acercamos a los 40. Parece que más o menos a esta edad abandonamos la juventud y entramos a la madurez, aunque conozco a más de uno que no madurará ni a los 70. Cierto es también que nuestro cuerpo serrano empieza a notar los años, sobretodo, al día siguiente de salir de marcha hasta las tantas. Y, lamentablemente, empiezan a fallecer nuestros parientes mayores…

Bueno, no hace falta que continúe, ¿verdad? Seguro que te haces una idea de por donde van los tiros.

Pues bien, parece que, a muchas personas, estos cambios ligados a la mediana edad las dejan emocionalmente hechas polvo durante unos cuantos meses e incluso años. El paso del tiempo les duele un montón y tratan de ponerle remedio con más o menos éxito de las formas más variopintas:

-Tratando de parecer más joven, dejándose un pastón en tratamientos estéticos (pinchazos de botox, ingertos de pelo, líftings, liposucciones…).

-Obsesionándose por el deporte (empezar con el running, seguir con el crossfit y acabar loco por los Ironman).

-Dejando el azúcar, la carne, el alcohol… Bueno, dejándolo casi todo y pasándose el día contando calorías y releyendo etiquetas de productos en el supermercado buscando pesticidas o grasas trans.

-Renovando todo el vestuario y vistiendo prendas informales y atrevidas que no se hubieran atrevido ni a ponerse con 15 años…

-Volviéndose tan espirituales de un día para otro que el mismísimo Paulo Cohelo quedaría alucinado.

 

Por favor, ¡no me malinterpretes! No pretendo burlarme de las personas que viven el hecho de hacerse mayores como una gran tragedia ni mucho menos criticar su modo de combatir el paso del tiempo. Lo he exagerado hasta la caricatura para que nos riamos un poco de nosotros mismos porque tanto tú como yo mismo, admitámoslo, seguro que nos podemos sentir en parte reflejados en lo que te acabo de contar, ¿verdad?

Pues bien, tomárnoslo a risa ya es un primer paso para que la crisis de los 40 no sea un problemón.

 

DE LA CRISIS DE LOS 40 A LA GRAN OPORTUNIDAD DE LOS 40

Sin embargo, yo aspiro a un poco más. Es decir, a que los 40 no conlleven una crisis sino una gran oportunidad. Creo que los 40 pueden ser el inicio de una segunda vida y que esta, ¡puede ser incluso mucho mejor que la anterior!

Los 40 son una edad excelente para reinventarse personal y profesionalmente. Un momento catártico en el que atreverse a poner en revisión todo lo que hasta entonces hemos dado por sentado: dónde vivimos, de qué trabajamos, con quién compartimos nuestra vida…

¡Me niego a aceptar que, a los 40, las cartas de esta partida que es la vida ya estén repartidas!

 

SER LIBERTO, MI RESPUESTA A LA CRISIS DE LOS 40

Hace unos días me preguntaba, retóricamente, ¿por qué no le tengo miedo a la crisis de los 40? Pues bien, tras reflexionarlo detenidamente, he llegado a la conclusión que cumplir 40 años no me asusta, sino que me ilusiona un montón, porque en lugar de quedarme de brazos cruzados esperando a que me cayeran encima decidí pasar a la acción.

Ser liberto es mi respuesta a la crisis de los 40. Desde que empecé a andar por este camino y me fui desprendiendo de todo lo que me esclavizaba para avanzar hacia una vida más plena e ilusionante, tengo la sensación de que cada año vivido no es un año perdido sino ganado.

Siento que cada día soy menos esclavo del trabajo vampirizador, de las compras absurdas y de las personas tóxicas. He dejado de esperar al día de mañana y de aplazar mis sueños e ilusiones y por ello vivo intensamente mi presente. Me siento orgulloso del camino recorrido y feliz de ayudar a otras personas a empezar el suyo.

Ni seremos tan altos ni tan ancianos como las secuoyas gigantes de Mariposa Grove (Yosemite) o sea que, ¡vivamos el presente!

Da igual que tengas 30, 40 o 50… No podemos hacer la vida más larga pero sí más ancha. Podemos hacer que el viaje sea rico, excitante y divertido… ¡Los libertos nos levantamos cada día con este maravilloso propósito!

¿Y tú? ¿Por qué no me escribes a info(@)serliberto.com y me lo cuentas?

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